Añade aquí tu texto de cabecera

Ubicado en el Condominio La Reserva de Frutillar, en la Región de Los Lagos, el Proyecto 337 es una vivienda de 79 m² + un estudio independiente de 27 m², diseñada para integrarse al entorno natural y aprovechar las condiciones climáticas del sur de Chile.

El proyecto se organiza en dos volúmenes independientes, conectados mediante un estacionamiento techado. Tanto la casa como el estudio incorporan un altillo como habitación adicional, permitiendo aumentar la capacidad de uso de los espacios sin incrementar significativamente la superficie construida.

Arquitectura integrada al paisaje de Frutillar

La vivienda se emplaza entre un bosque nativo compuesto por coihues, arrayanes y ulmos, entre otros por lo que la propuesta busca minimizar su impacto sobre el terreno y mantener una relación cercana con el paisaje.

La casa se orienta hacia el norte, aprovechando el asoleamiento natural durante gran parte del día. Esta estrategia permite mejorar las condiciones de confort interior y disminuir la demanda de calefacción, especialmente relevante en el clima frío y lluvioso de la Región de Los Lagos.

La vivienda se levanta sobre pilotes, adaptándose a las condiciones del terreno y reduciendo la intervención sobre el suelo y la vegetación existente.

Construcción y eficiencia energética

El sistema constructivo corresponde a una estructura de tabiquería tradicional, complementada con aislación de celulosa proyectada en muros y cubierta. Esta solución permite mejorar el comportamiento térmico de la vivienda y reducir las pérdidas de calor, contribuyendo a un menor consumo energético.

La celulosa también aporta al aislamiento acústico, ayudando a disminuir la transmisión de ruidos entre los espacios y desde el entorno inmediato.

La elección de materiales y sistemas constructivos responde a una búsqueda por desarrollar una casa eficiente y confortable para el clima del sur de Chile, utilizando soluciones constructivas conocidas y disponibles localmente.

Una casa de estándar económico

Uno de los desafíos del Proyecto 337 fue desarrollar una propuesta arquitectónica de calidad manteniendo un estándar constructivo económico, con un costo aproximado de 25 UF/m².

El proyecto demuestra que una vivienda integrada al paisaje, con buenas condiciones de orientación, iluminación natural y eficiencia térmica, no necesariamente requiere sistemas constructivos de alto costo.

En este caso, la arquitectura se construye a partir de decisiones simples: orientación, relación con el terreno, escala, materialidad y eficiencia energética.

Proyecto 337 es una casa en Frutillar pensada para habitar el bosque, aprovechando las condiciones propias del territorio y utilizando la arquitectura como una herramienta para mejorar el confort y reducir el consumo energético.